sábado, 5 de junio de 2010


Tengo que confesarles algo... Yo no soy tonto. Cada vez que traté de cambiar por los demas lo unico que logré fue perderme, mientras mas me buscaba, y buscaba lo mejor de mi, mas me hundía en una laguna en la que N A D I E se atrevía a sumergirse para salvarme. Mi cabeza ahora se adormece, y mi corazón casi no siente dolor, porque por fin ahora, sale lo mejor de mi. Nunca esperé que el despertar de algo semejante fuera tan grandioso, nunca pensé que se irian tan rápido todas las mentiras, los engaños, las falsedades, todas las mascaras que envolvían a mi corazón.
Ya no queda nada que perder, solo tengo una ciudad en donde me doy cuenta que me duele, en que el dolor, el amor, la confianza, mi corazón roto, mi mente retorcida, mi tierra y mi cielo se unen, para decirle al mundo que ya me cansé de comenzar de nuevo una y mil veces, esto no es un comienzo ni un fin, no es un cambio ni un proceso. Es el desarrollo al fin, de 21 años de vida, de gritos y de fantasmas. Ahora salgo a mi calle, a derramar lagrimas, sonrisas sangre y pasión, es hora de despertar sin siquiera haber cerrado los ojos. Mi corazón está totalmente desatado y nada queda, ya nada queda dentro...

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