
En un bosque lejano, en una planeta cerca del padre sol, nació Foh, un pequeño ser hecho del mismo material que están hechas nuestras almas. Una noche sin mas, apareció en ese pequeño planeta, lleno de luciernagas que danzaban al son de los grillos y sus canticos. Cuando el pequeño Foh abrió los ojos por primera vez, vio flores azules y brillantes que miraban con asombro su sencilla pero increible aparición. Era algo que jamás habia visto, sensaciones que jamás habia sentido, ni siquiera sabía lo que era vivir. Foh sintió frío al pisar el suelo, al tocar el viento helado, al verse solo en aquel lugar tan extraño pero hermoso. Se cobijo en el hueco de un arbol, pensando en que pasaba desapercibido, aunque sus ojos fueran luz y se pudieran desde muchos planetas de distancia. al mirar al cielo, descubrió con estremecedora ingenuidad, que si habia alguien que lo miraba. Su mirada era maternal, su cuerpo era luz y su piel estaba hecha de leche. "Mi nombre es Foh" le dijo el pequeño con excesiva confianza, pero esa mujer hermosa, no hablaba, solo lo miraba."Linda no?" le dijo una voz que venía desde el mismo agujero en el que el estaba, "soy luv, mucho gusto" exclamó un pequeño pajarito que salía de las sombras.
Luv era mas pequeño que Foh, por lo menos en tamaño, su cuerpo era redondo como una pequeña pelotita amarilla y sus mejillas de color carmín, como las mariposas que salen de tu cabeza cuando te enamoras, Su plumas terminaban en una punta algo torcida en la copa de su cabeza. "Hola Luv, mi nombre es Foh" exclamó el pequeño. "Esa preciosura que ves ahí, es la luna" le contaba Luv "Me contó un pajarito amigo, que si vuelas fuerte y sin mirar atras, puedes llegar a ella y escuchar su voz susurrandote al oido", palabras que jamás saldrian de los oidos del pequeño Foh.
Esa noche Luv y Foh celebraron su amistad, cantando, bailando en frente de una diminuta hoguera que se habian fabricado al medio de lo que sería el nuevo hogar de Foh. En el día, el pequeño se dedicaba a recorrer el bosque y a alimentarse de la energía del sol. Luv le enseñaba como que eran las emociones que iba sintiendo cada dia que pasaba, mientras que Foh trataba de explicarle lo mas claramente todo lo que sentía para poder nombrarlo. Curioso era el hecho de que Luv no podía explicarle de ninguna forma lo que era el amor, Asimismo, Foh no podía explicar lo que sentía al mirar la luna todas las noches por horas.
Un día paseando por el bosque vió salía un cohete de un planeta azul que algunos le llamaban tierra. A pesar que los habitantes de la tierra no podían volar, habian alcanzado a llegar a la luna y gracias a su persistencia, los pilotos de esas naves habian podido dormir con el suave susurro de la luna en sus oidos. Inspirado por cuadro tan esperanzador, acudió a Luv, con la idea de aprender a volar, tan alto, tan fuerte, tan rápido que podría visitar a la majestuosa madre que lo habia visto nacer.
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