lunes, 21 de junio de 2010

Algún día volaré (segunda parte)


El tiempo se detuvo para toño por un instante, tenía una idea brillante.
Toño había nacido con osteogenesis imperfecta, enfermedad que le habia dejado con los huesos de "cristal". Tecnicamente, el calcio no se adhiere bien a sus huesos, por lo tanto son significativamente mas debiles que los huesos humanos promedio. Afortunadamente, si había algo fuerte en toño eran sus brazos y su mente, con ellos habia logrado mas cosas que muchos a sus 21 años, desde tocar conciertos en lugares repletos, hasta encontrarse consigo mismo espiritualmente una noche. Toño desde pequeño fue un viejo chico, obligado a madurar a punta de palos y de traumas, pero a pesar de todo era feliz, con sus dolores, con sus amores y con su silla de ruedas. Nunca fué el rey de la ingeniedad, hecho por el cual muchas veces se perdía de las cosas, porque siempre estaba como "en la luna".
Una noche mirando la luna, el tiempo se detuvo, una idea genial se habia paseado por su mente torcida: "si tengo voluntad de fierro y mis brazos lo suficientemente fuerte, entonces... puedo llegar con una escalera hacia ti". GENIAL!!! manos a la obra. Sacó palos de donde no habian. saco fuerzas de donde el ser humano no sabe que existen, lucho contra sus propias dudas, contra sus miedos y fantasmas, mas que mal, no hay criatura en el mundo con mas oscuridad que el corazón humano. Pero la luna le recordaba sus ojos, asi que nunca se dejó doblegar. Después de algunos dias la escalera que lo llevaría a la luna estaba lista, asi que con la agudeza mental que lo caracterizaba apoyó su escalera y empezó a subir, sin silla de ruedas, sin miedos.
Cuando necesitaba dormir se amarraba a ella, a veces recordaba su pasado, su horrible niñez a manos de compañeros de curso sádicos y pequeños o cuando le preguntaba a Diosito el porque habia nacido asi, sin tener respuesta aunque esperaba meses una. en el día el sol lo abrazaba dandole mas fuerzas para seguir, y en la noche casi sentía que podía tocar las estrellas, cosa que prendía enormemente su corazón, sus musculos, su espiritu.
Un día salió de la atmosfera terrestre, un día conoció las estrellas, las tocó, comió algunas como un tiburon nadando en el espacio, y se llenó de una luz que nunca habia sentido en su vida. A veces conversaba con los cometas de turno que iban pasando. a veces veía pequeñas naves espaciales que pasaban a un costado con hombrecitos verdes que la hacían señas con las manos, a veces le daban comida, otras veces le tiraban basura en la cabeza y se reian (a lo que toño les respondía con otra carcajada estúpida. Después de casi un año, toño por fín llego al final de la escalera, a su tan ansiado rumbo. Gracias a la gravedad, toño por fín podía caminar, asi que lo primero que hizo fue sacarse los zapatos para poder sentir las hojas crujir a sus pies... "un momento, hojas!!? en la luna no hay arboles" pensó. Con un ataque de panico casi explosivo, toño miró al cielo y vió que todo el año que recorrió fue en vano, ya que habia puesto mal la escalera y habia llegado a un planeta bastaaaaaaaaante mas lejano que la luna. Con un profundo pesar, se quedó dormido en un descanso de piedras, pasto y lana. Cuando abrió los ojos al despertar, vió a una pequeña criatura hecha de luz mirandolo... "Mi nombre es Foh, y necesito tu ayuda para hacer algo increible".

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