Taste the pain
lunes, 8 de enero de 2018
Asleep
Hay un lugar que trasciende las pesadillas, que va mas allá de los monstruos debajo de la cama. Un lugar que no todo el mundo puede moverse con libertad, en donde todos están atados de los pies. Ahí es donde entras tú. Con tus piernas atadas debajo de nuca, con tus sueños y deseos, con tu aliento somnífero, desnuda, y tus brazos cruzados al cuello. En qué me he convertido? te pregunto. Pero en ese lugar nadie puede hablar, no me escuchas? o yo no te escucho? o no sabemos hablar?. Estás ahí, sin embargo, en un rincón, mas escondida que los monstruos en el cristal. Te pregunto, que va a pasar con nosotros, pero yo no sé hablar, o tú no sabes escuchar, o no hablamos el mismo idioma. Sin embargo, ahí estás, escondida, pero brillando, fuerte, mas fuerte que el miedo a los monstruos. Y miedo a que? si finalmente, acá soy mas fuerte que cuando estoy despierto, o no soy fuerte ante ti? Que me trague la noche, que te trague a ti y a tus piernas, que me trague a mi y a mis miedos. Que nos trague la noche y nos haga el amor mientras nos mastica. No importa, no tengo miedo de lo que nos pase. Entonces estoy de espaldas al cielo, En el suelo todavía duermes desnuda. Quiero tocar tu rostro? Quiero que la noche me rompa la espalda como una ola furiosa? Qué importa la espalda? Si no tengo alas como las tuyas, si no tengo colores como los que dejas cuando caminas? Qué importa que me rompa en veinte mil pedazos la noche, que me divida hasta desaparecer? Si finalmente, más lejos que las pesadillas, más lejos que mis muertos, más lejos que las penas, que las soledades, todavía te encuentras, y brillando fuerte, y brillando poderosa y gritando, en silencio, pero gritando más fuerte que lo que palpita mi propio corazón y el torrente de mis sangres envenenadas.
martes, 2 de enero de 2018
Por un momento
Entonces el monstruo, por un momento, se hizo enorme. Sus manos eran tan grandes como las sombras de un bosque abandonado. Lo miré profundamente y sus ojos reflejaban haber llorado mucho rato. Monstruo, átame del cuello y húndeme en el mar. Hiéreme como a la bestia, con su cráneo blanco brillando en el sol. Pero el olor a sangre aterra al monstruo. Extraño, no? Un monstruo que tiene miedo. Simón lo tomó con sus manos delicadas, me miró como queriendo decir "podemos quedárnoslo"?. Suspiré cansado. Tendrás que enseñarle a no mearse en nuestros sueños, que no nos muerda las manos cuando queramos acercarnos. Tendrás que advertirle que no se acerque a la oscuridad de los corazones humanos. Simón me miró con alegría, no todos los días dejan que te quedes con el monstruo de la melancolía.
miércoles, 20 de diciembre de 2017
Ese día.
Estaba terminando de abrocharme los botones de lo que iba a ser mi traje para el funeral. Cristoff, siempre amable, me miró con impaciencia
-Mi señor, hoy usará la peluca?
-No viejito de mi vida, hoy quiero andar con mi cabello suelto- Lo besé en la frente calva que tenía y partí a bailar lejos de la habitación en la que había vivido tantos amoríos, tantas orgías y fiestas desenfrenadas. A lo lejos se podía escuchar la música y en el pasillo, las cortinas blancas bailaban fantasmales, dejando entrar la luz de la luna. No podía evitarlo, las cortinas me invitaban a bailar, asi que giré y giré y bailé con ellas: Gracias hermosas cortinas, hoy será una noche terrorífica. Cuando voy bajando la escalera de caracol, Cristoff me toma el brazo...
-Mi señor, olvidó ponerse la máscara. No, Cristoff, no lo había olvidado, la gracia de una mascarada, es que nadie sabe con certeza quien es quien, incluso la muerte podía disfrazarse y pasar desapercibida, pero si hoy yo tenía la suerte de que la muerte acudiera al palacio, entonces quería que me reconociera, que me mirara a los ojos, con fuerza, que me estrujara el alma y que me llevara lejos, con sus besos fríos. -Guardala- le dije a mi viejo esclavo -Cuando pase esta noche, véndela y paga la libertad tuya y de todos los esclavos del palacio y huyan, huyan lejos. Cristoff no pareció alegrarse, en su rostro tenía un dejo de preocupación. Esa fue la última vez que vi al viejito que amé mas que a mi padre.
Bajando las escaleras pude ver a los demás, todos estaban elegantes, impecables. Los hombres vestían de negro y las mujeres vestidos enormes de colores "femeninos". Todos bailaban. Entre las hojas y ramas, vi a mi mujer, la Reina, que venía saliendo de un revolcón con uno de los esclavos sexuales de ella (que por suerte, yo también alcancé a disfrutar haha). Se me acerca, me toma del brazo y yo le saco una hoja de su peluca. Conversamos con algunos viejos horribles, que tenían sangre y gula en sus manos, envidia, violaciones tras sus espaldas, abusos, asesinatos, ese tipo de gente con la que había tenido que relacionarme toda mi vida por protocolos sociales. Hoy no me parecían la peor escoria, hoy ellos solo eran humanos; los demonios todavía no salían a jugar. Le pedí con cortesía al pianista que me cediera su lugar y toqué con la orquesta el último vals. La pequeña Alice, mi hija, estaba radiante, iba con su mejor amiga de la mano, para mostrarle el cadáver de nuestro perro, Borja, quien había sido envenenado cuando se comió el plato que iba dirigido a mi. Y entonces la vi, a la mujer mas asombrosa que conocí en mi vida. Ella no bailaba, ella danzaba, se movía al ritmo estremecedor de la música, como si fuese parte de ella, o si ella fuese parte del viento o tal vez, incluso, como si el viento fuese parte de ella. Bailaba con un viejo chico, regordete, me parecía un pingüino o una pequeña piraña. Quise ahorcarlo con mis propias manos, quería que dejara de mirarla así, pero ya no era momento de luchar, era el momento de descansar. Ella me dió una mirada que me vibró hasta lo mas profundo del espíritu, como la mirada de un asesino cuando siente compasión por su presa, aún sabiendo que la quiere destrozar. Una mirada tan cómplice, que podría contar mas historias que la propia biblia. Por un momento quise abortar mi misión, quise dejar de lado la muerte y vivir, vivir mas que nunca, sólo para averiguar si alguien mas podría mirarme así alguna vez. CÁLLATE - le grité a mis pensamientos - ahora no es el momento para titubear.
La Reina me miró y supe que era el momento. Tomé las dos copas mas hermosas que encontré, dos botellas de vino y a mi señora esposa del brazo. Salimos del palacio riendo, bailando, tarareando y nos adentramos en el bosque cerca del palacio. Ese día, colgado a un árbol familiar, no amanecí vivo.
Donde quedó Simón?
Se quedó ahí, aullando, como perro moribundo, hasta que pasaron, dos, tres? cuantas? quien sabe cuantas vidas pasaron hasta que el perro moribundo volviera a ser rey?. Detente me dijo entonces. Simón estaba frente mío como una especie de fantasma mental, con todos mis secretos y todos los secretos propios.
-Simón? Donde estás muerto?
-La muerte no existe
-Pero tú eres un fantasma
-Y tú eres un fantasma recién nacido.
Entonces comprendí, que mientras mas cerca la muerte baila, mas vivo me siento. Simón fue un lider estratégico increíble, nunca pudo demostrar sus dotes porque nunca hubo guerra fuera de su cabeza. Terminó ahorcado a una edad correcta, ahorcado por sus propias manos. A veces los dos vagamos por los bosques y la niebla. A veces, los dos estamos mas vivos que nunca. Les prometo, que la próxima entrada, será la del Rey.
miércoles, 22 de marzo de 2017
Dialogó.
lunes, 12 de agosto de 2013
De la nada a lo todo.
Quiero saberlo todo, desde donde se esconden las mariposas a morir, hasta por qué tu cabello siempre pareciera estar en el agua.Quiero saber todo y que mi límite no lo imponga ni sus cielos ni sus Dioses. Estoy encerrado en mis propias lágrimas, sordo, esperando la llamada del mundo que afuera quiere devorarme. No tengo nada mas que entregar, estoy quebrado hasta físicamente pero la luna no me juzga, menos lo harás tu.No sientes sed? de saber que hay mas allá? que hay dentro nuestro? de por qué ansiamos un beso si al final ni siquiera alcanzamos a sentirlo?.No me falta fuerza, no nos falta fuerza, pero si tenemos miedo. Esperamos juntos la llamada para levantarnos de nuestra silla y tomar el metro correcto, aunque todas las personas se hayan ido, y solo seamos cómplices de nuestras sonrisas. No tengo miedo, no estoy solo, ahora te tengo a ti y el mundo es tan distinto. Puede que nunca leas esto, pero gracias, contigo al lado puedo volver a sentirme rey, aunque lo único que quede en mis manos sean las arenas del mismo tiempo que me mató. No tengas miedo, yo no lo tengo, sé que es extraño, pero acaso nosotros dos no lo somos? dime... Donde se va todo aquello que no vemos y que tanto sentimos? nos esperan después de la muerte? estaré en tus brazos a la hora de morir? que mas podría importar ahora? recuerdas? un día me preguntaste, y si el metro que esperamos nos separa? llega antes el tuyo que el mio? no supe que responderte...y te miraba, simplemente te miraba... no pensaba en una respuesta, pensaba en que estabas hecha de estrellas y de vías lácteas que no conocemos. Pensaba que debería haber una constelación con tu nombre, porque te pareces a la noche, me dejas indefenso, pero me proteges de mi mismo.
domingo, 5 de mayo de 2013
Huir
La huída perfecta es siempre hacia el blog. Cuando todas las personas tienen oídos juiciosos y yo palabras demasiado imbéciles, entonces corro al blog, este mismo blog que casi olvido su nombre. Y es porque aquí estoy, corriendo en círculos una vez mas, prometiendo cambios que no llegarán, y jurando no volver a ser el que seré en dos días mas. Estoy cansado, tan cansado, que desearía morir. No existe ninguna palabra que explique el por qué de mi vida, no existe persona, ni motivo, ni amor, ni odio tan grande como para justificarme. Que hago aquí? por qué no morí cuando estaba naciendo? cual es el motivo de tanto dolor? habrá recompensa? y siento que somos todos como aire contaminado en una brisa. No sé quien soy, que estoy haciendo, no sé nada y aún así tanta gente que cree en mi. Por favor paren! déjenme bajar, déjenme huir de tanto sin sentido, quiero ver las luces de la ciudad, una sonrisa que sea solo para mi, quiero dejar de ser el que soy para que los demás puedan dejar de ser quienes son conmigo. Ansío, que llegue el momento en que deje de respirar, en que los pulmones y las costillas dejen de doler, que al final del viaje alguien me diga: lo hiciste bien, ahora descansa, siéntate un rato porque dejaste tu semilla, pero lo único que tengo es un libro que me gustaría quemar, que amaría que jamás existiera, que desapareciera junto a mi sin hacer ruido. Tal vez el sentido esté en ello, en esforzarse para solo al final saber que es lo que de verdad es descansar, el sentirse amado, el poder confiar en el pecho de alguien, como si una me tratase de una flor recién podada. Heme aqui blog, una vez mas, como el rey aquel que no tiene nada, que te pide clemencia, que por lo menos sea tu quien escuche estos gritos, estas penas, estos llantos, tal vez si tu pudieses hablar, algo de todo esto tendría un poco mas de sentido, pero la noche, el día, los pastos, el concreto, los juegos y las amarguras, todo está perdiendo el color para mi.
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