martes, 2 de enero de 2018
Por un momento
Entonces el monstruo, por un momento, se hizo enorme. Sus manos eran tan grandes como las sombras de un bosque abandonado. Lo miré profundamente y sus ojos reflejaban haber llorado mucho rato. Monstruo, átame del cuello y húndeme en el mar. Hiéreme como a la bestia, con su cráneo blanco brillando en el sol. Pero el olor a sangre aterra al monstruo. Extraño, no? Un monstruo que tiene miedo. Simón lo tomó con sus manos delicadas, me miró como queriendo decir "podemos quedárnoslo"?. Suspiré cansado. Tendrás que enseñarle a no mearse en nuestros sueños, que no nos muerda las manos cuando queramos acercarnos. Tendrás que advertirle que no se acerque a la oscuridad de los corazones humanos. Simón me miró con alegría, no todos los días dejan que te quedes con el monstruo de la melancolía.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario