lunes, 24 de mayo de 2010

Cierra los ojos


La brisa del mar le hablaba en el oido, el viento fresco besó su rostro con tal intensidad que sus pequeños ojos necios se convirtieron en dos esferas grandes y brillantes, los dolores habian desaparecido misteriosamente. El mar le habló, le contó millones de historias al oido, historias de amor, de vida, de muerte, de lujuria. Su madre, la luna, lo regañó por haber escuchado al mar (amante de ella desde que el planeta tiene vida). Al pequeño desobediente no le importó escuchar a su madre esta vez, y sus ojos seguian hipnotizados por el reflejo magico que mostraba el mar. Imagen que a pesar de ser conocida, cambiaba completamente la idea de "mundo" que tenía nuestro pequeño jovencito.
El sol y la luna se reunieron esa tarde para discutir, que harían con el mar, que siendo tan caprichoso había poseído a un humilde humano. Decidieron bajar con sus reflejos para increpar al mar, para que soltara a la pobre criatura. Sus reflejos eran tan furiosos en la cabeza del mar, que este para defenderse, decidió encandilarlos con el mismo brillo, y así se formó una batalla de luz a los ojos de todo el mundo, pero a la vez, sin que nadie lo notara. El joven miraba con asombro la lucha. El no veía pelea ni violencia, veía como la luna con el sol y el mar, se juntaban, haciendo una acuarela de luz, un espejo de vida. Cuando el alma del joven humano se lleno de inspiración, dejo que los necios siguieran peleando. El primero en caer fue su padre, el sol, mientras que la luna y el mar deben seguir peleando (o haciendo el amor) hasta esta hora.
A pesar de que el pequeño jovencito vió las tres fuerzas mas grandes del mundo peleando por llamar su atención, ninguna de estas ganó, porque el que escogió el no entraba por la vista, mas bien, por los oidos, asi que partió el joven discapacitado, con su música a flor de piel, a buscar nuevos horizontes, nuevas pequeñas batallas, historias contadas como un beso, cuadros, vida, lineas cruzadas.

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