domingo, 25 de abril de 2010

Moviendome a traves de la moción.

Lentamente mis manos se mueven, desobedeciendo a mi cerebro descerebrado, lleno de enredos, de cables mal pelados. Ese día me convertí en luz, era brillante a mis ojos necios, atonitos. Mi movimiento fue unico. Rasgué el aire, lo partí en dos, y todo se volvía silenciosamente tenso delante de mi. La gente no podía ver, porque la gente no ve lo que no cree, pero era un Dios, era un ente, un no humano nadando en aguas que jamás nadie nunca, volverá a tocar. Rompí como el velo de la princesa el aire, lo partí en dos, lo rasgué como si fuera papel, con la insolencia que me caracteriza con mi mirada de niñito rebelde enamorado, con mi sonrisa de hombe debil, aplastado, destruído, iluminado. Y por fín, como un orgasmo, aprendí a moverme a traves del movimiento, en donde la paz era infinita, en donde la quietud se expresaba en el contacto con el aire aguado que habia alrededor. Jamás nadie verá lo que yo ese día pude ver, jamás nadie podrá jugar con el aire, nadie notará que si faltan estrellas es porque yo me las comí como un tiburon fugaz en el cielo...

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