
"No hay lugar a donde ir"
En un mundo muy lejano, en donde la gente de ahora no alcanza a llegar, existía el hombre cielo, que volaba en circulos perfectos, que hacía acrobacias y entretenia a grandes y pequeños. El hombre del cielo era una verdadera obra de arte, sin precedentes, nada se le pareció nunca. Su físico era perfecto, su mirada era piadosa y en su sonrisa se refugiaba el sol, amado por todos, el hombre cielo era el orgullo de este mundo y de muchos otros que habian escuchado de su historia.
Como contraparte, nació un niño en la basura, un niño con deformidades, que comía como un cordero, que jugaba a hacer castillos de arena con las cenizas que Dios le había otorgado. El niño basura, como lo habían llamado, no tenía nada ni a nadie, asi que su unica ocupación era deshacerse de la basura que el planeta iba dejando a diario. A veces miraba al cielo y veía al hombre cielo moverse con una suavidad santa, con su sonrisa inmaculada, y le respondía con una sucia y tímida sonrisa. El tiempo se escurría como arena entre los dedos y la gente no dejaba de admirar a hombre cielo, mientras que el niño basura cada vez estaba mas solo haciendo su trabajo, desterrando la asquerosidad del mundo creado por los hombres.
Un día el niño basura dejó de limpiar el planeta, porque se había enfermado de tristeza. Veía todos los días como tenía que barrer balas y huesos que dejaban aquellos que no apreciaban la vida, veía como tenía que sacar mentiras e indecencias del mundo actual y nadie trataba de parar nada. La basura comenzó a juntarse en cada orilla del planeta, rodeando a la humanidad. Finalmente empezó a contaminar el cielo en donde el hombre volaba. Todo era rojo y negro, no existía ya sonrisas en el rostro de las personas, y cada vez era mas dificil volar para el hombre cielo. La polución terminó por consumir sus alas y lo hizo estrellarse contra el suelo húmedo y toxico de la tierra. "No hay lugar para mi en el cielo, para mi vanidad y para mi altruismo" pensó el hombre cielo, mientras veía como la humanidad se pudría a cada paso que daba el reloj. Corrió lo mas rápido que pudo, para ver al niño basura. Cuando llegó al lado del pequeño, le pidió perdón en nombre de toda la humanidad, por haber dejado que esto ocurriera. "Ya no hay lugar a donde ir" explicó el pequeño, y se durmió por días enteros. La gente en su ausencia comenzó a limpiar el planeta, aunque de manera significativamente mas lenta y en menor proporción. Cuando el niño volvió a despertar, se levantó y con una sonrisa distinta a la que tenía antes limpio el planeta otra vez. El hombre cielo para enseñarles a los hombres que a veces no es bueno distraerse con la hermosura y la pretención, cortó varias veces su cuerpo perfecto, dejando heridas imborrables, heridas que los harían recordar cada vez que lo miraran, que cada acto tiene su consecuencia.
Ahora el hombre cielo, es un hombre realmente, sin alas que anda por el mundo, ayudando al niño basura a descontaminar el planeta.
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