miércoles, 9 de septiembre de 2009

Eclipse...


Las tonadas del viejo piano suenan a la luz de la luna, con solo una copa de vino rojo como compañia en esta noche fría, aspera como el hielo, cortante como el viento. Escucho tu voz a travez de mis recuerdos y tu aroma se vuelve complemantemente subjetivo. Siento como tus besos inundan mi cuerpo otra vez y recuerdo noches de lujuria, recuerdo bohemia y perdición en nuestros ojos enamorados. Trago un amargo nectar que produce mi boca, y las lagrimas empiezan a brotar sin mi permiso de mis ojos. Mis mejillas se humedecen con la melancolía de un tiempo que no se puede recuperar, y tomo tus fotografias y dejo que tu imagen se disuelva en ese repugnante veneno carmín. Siento otra vez como me vuelve el alma al cuerpo, pero tus susurros nunca se irán de mi corazón, de mi torcida mente. Sonrisas toman por sorpresa mi rostro y todo se hace tan claro otra vez.
Tomo las llaves de mi casa y salgo a correr por las oscuras calles, sin rumbo, sin paradero. Nada importa, no hace frío, no hace calor, no hay nada que moleste esta tragica noche. Corro por mas de una hora sin mirar atras, solo con la luna como norte en mi camino. Respiro, temo y digo repetidamente "por favor no me dejes, mira atras y vé todo lo que queda por delante". El miedo se apodera de mi boca y la enmudece, pero no dejo de correr, porque quiero morir agotado, no quiero quedarme aqui, solo, y a la vez no quiero que haya nadie en el mundo.
Las campanas del tiempo suenan en mi mente y un sudor frío se apodera de todo mi cuerpo, haciendo de esta noche terrible algo peor aún. Mi mente dice muchas cosas pero no quiero escuchar nada esta vez. Veo tu silueta a travez de los arboles de la plaza, y mi corazón palpita tan rapido que ya deberia estar muerto. Tomo tu mano como siempre quisiste que fuera, un adulto, y te llevo lejos de esta ciudad de pecadores, te llevo por las montañas y por las playas, espero que salga el sol contigo de la mano, y el tiempo se paralizo un día, el día en donde te encontré.
La luna ya esta descansando en el cielo desde hace un buen rato. Tomas con tu mano fría mi mejilla tibia, y sé que estoy despierto. Algún dia cruzaré la muerte como tu lo hiciste, algún día no podre huír mas del camino que se me ha hecho, pero tienes que esperar a que las cosas sigan su camino natural.
Vuelvo a casa de nuevo, hogar dulce hogar, vuelvo sin miedo, es bueno caminar y ver como mis huesos se convierten en fuego, como mis ojos son dulces de anis y como mi piel de yeso vuelve a hacerme humano. Hogar, querido hogar, ya no estoy mas enfermo. Miro al cielo otra vez, pero esta vez noto que llega una inesperada visita. Con frustracion percibo que el sol (no muy querido por mi corazón bohemio) se antepone a la luna, haciendo la noche mas iluminada que jamás haya visto. Los fantasmas van desapareciendo poco a poco, y mi pulso vuelve a normalidad. Dejo de sudar despues de un rato, y llegas tú. Me susurras al oído que quieres hacer el amor, pero esta noche, no quiero eso, solo, dejame dormir en tu pecho. Ya habrá tiempo de ser un hombre, ahora dejame descansar un poco, la lujuria puede esperar esta noche. El sol y la luna hacen el amor ahora, con eso me basta...

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