lunes, 28 de mayo de 2012
Una linda historia sin protagonistas.
Quisiera ser el protagonista de una hermosa historia, llena de aventuras, de amoríos y pasiones desatadas. Me gustaría ser un héroe, un mártir, un sacrificio. Pero mi vida llena de dolor en realidad no significa nada, es un eco en el mas absoluto silencio negro, una historia de juventud en un mundo lleno de sabiduría que no sabe comprenderme. Eso soy, todo, pero nada significo, sin nombre, sin hambre, sin rumbo y sin sangre. Entonces trato de dormir, tomo un tren lejos de aquí, uno que me lleve a la luna, lleno de fantasmas, de ecos que llaman gente que no existe y que sin embargo... recuerdo. Me centro en mis pensamientos, ellos no me abandonan... es mas, me atormentan, como un mal recuerdo, como una vergüenza desaforada. Me rebano las venas en el espacio, para que mi sangre flote en los rios de leche de la via lactea.
Pero el mundo a tus pies no se desvanece, hay que seguir con paso seguro, con la frente en alto y con la confusión como escudo. Quien soy? Por qué llegué aqui? son preguntas que no importa en lo mas minimo ahora. Vengo de un lugar que no conozco y no tengo nombre, la gente aplaude y mira mis pies descalzos en un camino de huesos rotos: eso soy, el andar, el camino, el aire, los huesos, la sangre que se pierde en la blancura filosa del piso. La gente celebra, la gente baila por mi paso rápido, por la sonrisa de dolor e inspiración de mi rostro, se emocionan, lloran, me admiran, y se apresuran para sostenerme. Aparto sus brazos con satisfacción masoquista, estoy luchando contra un gigante, estoy luchando contra el sol y contra la luna, contra la derrota, contra el triunfo, porque nada quiero, porque nada busco, solamente cerrar los ojos un momento y sentir el siguiente paso.
Ahora al acabar el cuento, vivo mi final feliz, dejé de ser persona, soy viento, soy silencio, soy eco, soy un soplo resbalando por una caña de bambú.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario