miércoles, 21 de septiembre de 2011

Déjame la luz prendida.


Déjame la luz prendida. No tengo miedo a los fantasmas ni al cuco, no creo que los marcianos me rapten y me devuelvan como de 40 años, pero aún asi, déjame la luz prendida. He mirado por la ventana y la luna me sonrió, hasta pude sentir como mis mejillas se calentaban en rubor. Me contó sobre el oceano y como se llena de todas las penas de las personas, quise abrazarlo, decirle que todo estaría bien, secar sus lágrimas a besos pero recordé que solo soy un humano y entonces me acosté a leer. Pero la luna obstinada por tener compañia me tiraba piedras en el techo. Saqué mi cabeza de zuricato para ver que quería: Me pidió que le cantara una canción. Jamás en mi vida he escrito una canción pero si esta noche me dejas la luz prendida, viviré para hacer miles de canciones para ti.

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