lunes, 4 de abril de 2011


Esta ni siquiera es una historia, ni siquiera un relato.
La soledad inunda mis pulmones y me aterra tu respiración, quiero decidir el camino, mirar como el deseo se apaga. Sigo despacio, pisando arena con vidrios, dejando adios por el camino, repartiendo en un saquito las cosas que fueron amargas, borrosas. Estoy completamente ciego en esta tormenta de sangre y arena, no quiero soñar, no quiero tomarme los recuerdos con las lagrimas, simplemente siento el seguir en mis venas y eso me basta. Ya ni siquiera siento a la lluvia tocar mi cabeza, todo se apaga, todo cambia, todo muere y vuelve a vivir, y a pesar de que es lo mejor que se me ha dado en la vida, no quiero volver a ello.
Los susurros me asustan, tengo tanto miedo, y quiero irme lejos, sin meter ruido, sin decirle a nadie nada, romper mi vida como una foto vieja, una foto odiada y seguir, buscando algo porque respirar, porque creer...

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