martes, 11 de agosto de 2009

y en mis manos amargas...


Las cosas son como nadie quiere que sean.
Cuando la pena se apodera del lugar mas escondido dentro de mi siento que me ahogo, la razón se vuelve cada día un poco mas oscura, y el sol, eventualmente, desaparece.
Hoy sé que mi vida es una serie de eventos que al mirarlas de una en una, son simplemente un afán de volver loco a alguien que no lo era... hasta hace algún tiempo. Hoy sé tambien que mis manos amargas, mis pies de madera y mis lagrimas de cristal no se pueden curar con una simple palabra, no se puede curar tanto miedo un dia para otro, pero hago lo que puedo. En mis mantos de greda, mi piel de yeso, tengo dentro ese sentimiento por ser algo mas, y cuando trato de luchar, nuevamente algo me golpea fuerte, trata de destruirme.
Y lo grito en silencio, porque nadie debe saber cuanto sufro, porque nadie debe saber que a veces tambien tengo miedo. Dentro de este pecho que arde de ganas de salir, todavia tengo lo que yo le llamo espíritu. El espíritu es el único que te levanta para luchar, cuando te duele demasiado el alma. Ahora con mi espíritu quebrantado trato de buscar el sol en todo este frio, y en la niebla espesa que ahoga mis pulmones.
Una oveja blanca es devorada porque al igual que yo, sus lagrimas de cristal no le permiten ver mas allá de lo que cree que está bien. Busco como una paloma en la oscuridad mi luz, busco el sol, el norte... y giro... me doy vueltas confundido, tratando de que el sarcásmo no destruya mi mente, mis pensamientos rebosantes de alegría, trato de no comer de esa manzana negra, pero es tan dificil luchar cuando ni siquiera dejan pararte.
Sé que algún día llegaras tú, sé que algún día tu serás el son para mí, por ahora solo debo seguir moviendome, para no morir oxidado, mientras llegas.

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